Para ningún renguino los nombres de Telésforo Arambarri y Giuseppe Bacigalupo resultan lejanos. Ambos forman parte de la memoria viva de la ciudad, de historias que se transmiten con orgullo y de ese sentimiento profundo que surge cuando “uno de los nuestros” deja huella más allá de las fronteras locales. Representan trabajo, perseverancia, amor por la tierra que los vio nacer y por supuesto, generan identidad.
Y justamente por ello, la administración municipal presidida por el alcalde Enrique Del Barrio decidió homenajearlos como Hijos Ilustres, reconociendo que esta vez la distinción recae en quienes verdaderamente lo merecen. En un acto público realizado en la Plaza de Armas de Rengo, el municipio devolvió el prestigio y la solemnidad a un reconocimiento que durante años había perdido su sentido original.
Aunque provienen de ámbitos distintos, la tradición artesanal y el deporte tuerca, Arambarri y Bacigalupo comparten la perseverancia, la disciplina, el profundo amor por su ciudad natal y el haber dejado el nombre de Rengo muy en alto.
Telésforo Arambarri: El Sastre que Teje Identidad y Memoria para Rengo
A sus casi 90 años, Telésforo Arambarri no solo sigue frente a su máquina de coser; continúa tejiendo identidad y afecto en cada prenda. Su sastrería, en la misma esquina de Rengo desde el Mundial de 1962, es un pequeño museo viviente donde la tradición resiste al tiempo, donde ingresar a su local nos transporta al Rengo de ayer.
Desde los 14 años, Telésforo encontró en la sastrería no solo un oficio, sino un propósito. Tras una década de esfuerzo abrió su propio local, sin imaginar que permanecería toda una vida en él. Su historia, viralizada en redes sociales, se transformó en un símbolo de perseverancia en tiempos veloces y de autenticidad en un mundo cada vez más descartable.
Así Rengo reconoció oficialmente lo que su gente sabía desde hace décadas: Telésforo Arambarri es patrimonio vivo de la ciudad.
Giuseppe Bacigalupo: El Piloto que Llevó el Nombre de Rengo a lo Más Alto
El segundo homenajeado, Giuseppe Bacigalupo Zapata, reúne disciplina, riesgo, gloria deportiva y un fuerte compromiso con la comunidad. Conocido como “Tano” o “Pepe”, es una verdadera leyenda del automovilismo chileno con 11 títulos de campeón en la Fórmula 3 Chilena, récord absoluto en una sola categoría.
Nació el 17 de junio de 1956 en Rengo, creció entre motores y campos agrícolas. Su padre, don Nino Bacigalupo, inmigrante italiano, lo introdujo en la mecánica desde niño, sentándolo sobre un tractor Caterpillar. Desde entonces, su pasión por los autos no hizo más que crecer.
Su carrera es extraordinaria: pionero como piloto de provincia en ganar categorías nacionales, integrante de equipos históricos como John Player Special, Viceroy Racing Team, Chiletabacos, Marlboro-Shell y Rosen, además de referente para nuevas generaciones de corredores.
A ello se suma su aporte como concejal de Rengo, manteniendo siempre un fuerte vínculo con la comunidad que lo acompañó en cada triunfo.
Rengo homenajeó así no solo a un deportista, sino a un ícono nacional que llevó el nombre de la comuna a lo más alto del automovilismo chileno.
Una Distinción que Recupera su Valor
Arambarri y Bacigalupo cumplen ampliamente con los requisitos del reconocimiento de Hijo Ilustre: trayectoria destacada, aporte significativo, identificación con Rengo y proyección del nombre de la ciudad a nivel regional y nacional.
El alcalde Enrique del Barrio y el Consejo Municipal decidieron entregar esta distinción con rigor y transparencia, devolviéndole el prestigio perdido cuando en años anteriores se priorizó el aplauso fácil antes que el mérito real. Hoy, la comuna vuelve a celebrar a quienes verdaderamente han dejado huella.
Para muchos, el acto marcó un hito: por primera vez en mucho tiempo, la premiación se realizó como corresponde, la Plaza de Armas de Rengo, un espacio público, frente a vecinos y familias, donde la ciudad reconoció oficialmente lo que su gente ya sabía: ellos son, sin duda, Hijos Ilustres de Rengo.
Con este gesto, la administración encabezada por Enrique Del Barrio reafirma que llegó a hacer las cosas bien y a devolver sentido a los reconocimientos de la comuna. Como él mismo ha dicho, “no quiero que me aplaudan a mí como alcalde, quiero que aplaudan a ellos”, porque este homenaje no busca protagonismos, sino valorar a los renguinos que realmente lo merecen.
